A veces que un proyecto, una idea, o trabajo de cualquier disciplina se presente abalado por un nombre conocido, relevante, y aclamado en su género pues le da prestigio, y uno se anima y casi obliga a ir a ver el último invento del momento. Y como es en este caso, en la Casa Vinçon exponían una instalación luminosa diseñada por Jean Nouvel, y para allá que me fui. Pues bien, resulta que con ese extraño objeto colgado del techo me tenia que emocionar, sentirme libre y no se que cosas mas. Y lo único que pensé fue en que los de seguridad en el trabajo y el tío de la ISO no aprobarían para nada todos esos cables colgando, y esas luces desnudas para un puesto cómodo para el trabajador. Lo siento pero esta vez aunque me hayan disfrazado el producto de arte, no me han convencido.
Durante cinco años trabajé en una tienda de ilumincación. Lo dejé hace tres años. Recuerdo que las arañas de cableado estaban pelín pasadas de moda... y que viva la innovación y la seguridad, hombre ya
Hola Mari, que ilu volver a leerte, asi que trabajabas entre bombillas, eh ¿? en fin, si hija no soporto que quieren hacer pasar algo cutre por algo nuevo, innovador etc. ¿ como te va la vida, chiqui ? Besos, Anna
hace varios meses a amigas se fueron a vivir juntas y cuando lo tuvieron todo instalado llamaron a los amigos para ver la casa. Te aseguro que esta "lámpara" la habían improvisado para su cuarto de estar. Habían puesto los cables así, les gustó y se decidieron por no comprar una lámpara de verdad... decían que les gustaba porque parecía una araña... pero fuie fruto de la casualidad... Hay obras de arte que si las firma un famoso son la releche, y si las hace una persona corriente es menage del hogar...
Que alegria leerte a ti tambien Canichu, pues si toda la razon del mundo. Suerte que ahora ya han cambiado la expo. Ya os hablare de ella. Besos, Anna
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LECTURA COLOMBIANA: MEMORIAS DE MIS PUTAS TRISTES GABRIEL GARCIA MARQUEZ A parte de un título muy rimbombante, no esconde nada mas esta novela, a parte de la tristeza de un anciano, su sexo decrepito y sus putas. Es una novela corta pero lenta, lenta, lenta así como deben ser los días para alguien al que ya no le quedan alegrías, y solo puede inventárselas, por ejemplo, enamorándose platónicamente de una virgen.
Han pasado tantas cosas en este 2020 que si las multiplicarais por mil seria un cuento de niños comparado con todo lo que he vivido desde 2017 hasta ahora. Pero no os voy a aburrir con eso. Os dejo, que la hdp de mi vecina ha encendido la barbacoa y me va a apestar la casa. Hasta la próxima maleteros.
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