lunes, 25 de abril de 2011

GRAN TORINO

Película lenta y sencilla que guarda en sí misma una lista innumerable de temas a tratar como el odio, la guerra, el uso de las armas, el racismo, la delincuencia, las bandas juveniles, el paro, la vejez y muchos más, tratados desde la libertad de un señor que ha actuado y dirigido su propia película con actores poco conocidos, con un presupuesto ajustado y un mes y poco de rodaje. Aunque tengo que reconocer que al principio me fue difícil digerir al viejo cascarrabias, gruñón, perdonavidas, escupidor compulsivo, arrogante, racista y mal hablado abuelo, a medida que su llama se apaga, su mejor respuesta a la violencia es la no-violencia, y eso me gustó, y es que rectificar es de sabios. Me quedo con los diálogos entre Kowalski y su barbero. Y como no el acto final de Kowalski. Y siguiendo con mi humilde opinión diría que es una película recomendable, pero no imprescindible o buenísima, como algunos la han calificado.

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