LA SORBETES
Quien no tuvo un compañerito en clase con el moco perpetuo colgando de sus narices, bueno, no voy a entrar en ese tema porque me da un poco de asquito y ya he visto que por la bloggosfera hay clasificaciones sobre mocos, grandes teorías, incluso algún master que parece serio. Esta introducción tan tonta me sirve hoy para retratar a una señora con la que dentro de poco tendré más que palabras. Es una tipa que se piensa súper fina, súper guapa y súper de todo, lo que no sabe es que es una súper maleducada y la he apodado “la sorbetes” (esta explicación viene al final). En fin, que lo único que nos une es el nombre (ya es mala suerte) y que siempre se sienta en la butaca contigua a la mía en el autobús mañanero. Y que estilo tiene “la sorbetes”, parece una vaca en una cacharrería, me estruja contra el cristal, me aparta el abrigo de mi falda y me da unos codazos de aupa, y lo bueno es que no es voluminosa (aunque tenga unos tobillos de elefante africano) y yo tampoco, así que podría coloc...